evaporación en pulverización

Controla la evaporación: claves para mejorar la eficacia de la pulverización en verano

Cuando el calor juega en contra de tus tratamientos

El verano supone un gran desafío para la protección de los cultivos. Las altas temperaturas, la baja humedad ambiental y, en muchas ocasiones, el viento hacen que una parte importante del producto aplicado se evapore antes incluso de alcanzar el objetivo.

Esto no solo reduce la eficacia del tratamiento fitosanitario, sino que también incrementa el consumo de producto, aumenta los costes de explotación y puede favorecer la deriva hacia zonas no deseadas.

La buena noticia es que una correcta planificación y una pulverización bien ajustada permiten minimizar estos efectos y aprovechar al máximo cada aplicación.

¿Por qué se evapora el caldo de pulverización?

Cuando el pulverizador genera gotas muy finas y las condiciones meteorológicas son desfavorables, estas permanecen más tiempo suspendidas en el aire.

Si la temperatura es elevada y la humedad relativa es baja, las gotas pierden agua rápidamente, disminuyen de tamaño y pueden llegar a evaporarse completamente antes de depositarse sobre hojas, ramas o frutos.

Además, cuanto menor es el tamaño de la gota, mayor es el riesgo de que el viento la desplace, reduciendo todavía más la eficacia del tratamiento.

Consecuencias de una elevada evaporación

Una aplicación realizada en condiciones poco favorables puede provocar:

  • Menor cobertura sobre la vegetación.
  • Reducción de la eficacia del tratamiento.
  • Necesidad de repetir aplicaciones.
  • Mayor consumo de productos fitosanitarios.
  • Incremento de los costes de producción.
  • Mayor riesgo de deriva y contaminación de parcelas colindantes.

En definitiva, una parte de la inversión termina perdiéndose antes de llegar al cultivo.

Efectos de la temperatura en la preparación y comportamiento del caldo de pulverización

La temperatura influye en las propiedades físicas del caldo, como la viscosidad y la estabilidad de la mezcla, lo que puede afectar a la homogeneidad de la solución si no existe una correcta agitación dentro del depósito.

Durante la aplicación, este comportamiento se traduce en una mayor sensibilidad del caldo a la evaporación en la fase de pulverización, reduciendo el tiempo útil de permanencia de la gota en el aire y condicionando el resultado final del tratamiento en términos de uniformidad y eficacia de deposición

Cinco claves para controlar la evaporación durante la pulverización

Elige el momento adecuado del día

Es uno de los factores más importantes.

Las mejores horas para realizar tratamientos suelen ser:

  • A primera hora de la mañana.
  • Al final de la tarde.
  • La temperatura máxima recomendada es de 22-25ºC

En estas franjas la temperatura es más baja, la humedad relativa suele ser superior y el viento acostumbra a ser menos intenso, favoreciendo que las gotas lleguen al cultivo.

Por el contrario, las horas centrales del día son las menos recomendables, especialmente durante episodios de altas temperaturas.

Ajusta correctamente el tamaño de la gota

Las gotas excesivamente finas son las más vulnerables a la evaporación.

Seleccionar las boquillas adecuadas y trabajar con la presión correcta permite obtener un tamaño de gota más estable, mejorando la cobertura sin aumentar innecesariamente el riesgo de deriva.

Cada cultivo requiere una configuración específica, por lo que conviene revisar periódicamente el estado de las boquillas y sustituir aquellas que presenten desgaste.

Regula correctamente el caudal de aire

En los atomizadores, el aire es tan importante como el propio líquido.

Un exceso de velocidad del aire puede transportar gotas fuera del objetivo, mientras que un caudal insuficiente dificulta la penetración en la vegetación.

Regular correctamente el grupo de aire según el tipo de cultivo, la densidad de la masa vegetal y el estado fenológico permite conseguir aplicaciones mucho más eficientes.

Revisa la velocidad de avance

Trabajar demasiado rápido reduce el tiempo de permanencia del tratamiento sobre la vegetación y puede provocar una distribución irregular. Se recomienda no superar los 8 km/h en arbolado y en cultivos de suelo 10 km/h.

Mantener una velocidad constante y adaptada a las características del cultivo favorece una cobertura uniforme y mejora el rendimiento del tratamiento.

Mantén el pulverizador perfectamente calibrado

Un equipo bien regulado marca la diferencia.

Antes de comenzar la campaña conviene revisar:

  • Estado de las boquillas.
  • Presión de trabajo.
  • Caudal aplicado.
  • Filtros.
  • Manómetros.
  • Sistema de agitación.
  • Ventilador y transmisión.

Una calibración periódica ayuda a aplicar exactamente la dosis necesaria y evita desperdiciar producto.

La tecnología también ayuda

Los pulverizadores y atomizadores modernos incorporan sistemas que facilitan una aplicación mucho más precisa.

Paneles de control intuitivos, regulaciones más sencillas, manómetros de gran diámetro, sistemas de control de presión y configuraciones adaptadas a cada cultivo permiten trabajar con mayor precisión incluso durante las campañas más exigentes del verano.

Invertir en un equipo correctamente diseñado no solo mejora la calidad de la pulverización, sino que también contribuye a reducir costes y aumentar la rentabilidad de cada tratamiento.

Una pulverización eficiente comienza antes de entrar en la parcela

La eficacia de un tratamiento no depende únicamente del producto utilizado.

Las condiciones meteorológicas, la regulación del pulverizador y el estado del equipo son factores decisivos para conseguir que cada gota llegue exactamente donde debe hacerlo.

Planificar correctamente cada aplicación durante los meses de verano permitirá proteger mejor los cultivos, optimizar el uso de fitosanitarios y obtener mejores resultados con un menor coste.

En FG Group trabajamos para desarrollar equipos de pulverización y atomizadores que ayuden a los profesionales agrícolas a realizar tratamientos cada vez más precisos, eficientes y sostenibles, incluso en las condiciones más exigentes de la campaña estival.